Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Palacín Copado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Palacín Copado. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de diciembre de 2016

"la griega Emporion fue pobre y pequeña": El desarrollo comercial de Emporion y las relaciones púnico-fenicias

Irónicamente esta semana, la última de las publicaciones reglamentarias, las entradas trabajan la colonia de Emporion, una de las colonias con mayores referencias sobre el comercio y su economía (a mayor en comparación con as anteriormente trabadas.

Al ser Emporion un colonia tan alejada de las áreas de influencia de la Grecia Continental y de actividad política de las redes de las grandes polis griegas esta ha quedado en un lado marginal por parte de las fuentes clásicas, algo que ha llevado al erróneo presupuesto de que esta fue una colonia insignificante y de poca relevancia histórica y económica, una frase que expondría muy bien estas afirmaciones (ya citada por la entrada de M. Ruiz Vega) es la de M. Almagro, quizás, una de las mejores pruebas de esa arqueología e interpretaciones filológicas que venimos denunciando en este blog desde sus inicios:

"ciudad colonial lejanísima [...] la griega Emporion fue pobre y pequeña. Sus restos es necesario gozarlos más con la imaginación que con los ojos" (Almagro 1951, 7).

La segunda afirmación “pequeña […] gozarlos más con la imaginación que con los ojos” es fácilmente rebatible, ya que cualquier persona que visite los yacimientos de Emporion verán como la ciudad deja poco espacio a la imaginación por su buen estado de preservación, además de que ya ha sido trabajado por las entradas de M. Ruiz y C. Rubio.

La afirmación de pobreza sobre esta colonia está bastante relacionada con prejuicios y una interpretación excesivamente prematura para los pocos niveles que las excavaciones en Emporion habían realizado en 1951. Como las posteriores excavaciones e investigaciones han ido desvelando el papel de Emporion en la península y las redes comerciales occidentales fue muy importante incluso para el desarrollo futuro de esta.

En sus inicios  en el siglo VI a.C. (muy bien mostrados por C. Rubio en su entrada) al ser casi un simple enclave comercial tuvo una gran dependencia de su ciudad madre Massalia. Con el crecimiento de su población y establecimiento en tierra firme hacia la mitad del s. VI a.C. el enclave comenzará a desarrollarse plenamente como colonia y, aunque dependiente de Massalia esta dependencia se irá reduciendo progresivamente.

Ya en esta primera etapa se aprecia el gran peso de comercio sobre la ciudad. El principal ejemplo de esto es la temprana presencia de monedas en la ciudad, tanto provenientes de Massalia como las reproducción local de esta misma (algo que resalta esta interdependencia inicial), pero sin duda alguna la mayor evidencia de esta presencia comercial es la llamada “Carta comercial de Emporion” plomo donde se inscribió una carta de un comerciante-armador a su agente/persona de confianza en Emporion para pedirle unos favores a él y a un probable hombre de origen nativo, Basped, con el que organizar una serie de operaciones comerciales. A esta carta se le han dado numerosas interpretaciones pero lo que sin duda nos muestra es la complejidad de estas operaciones comerciales, las estrechas relaciones entre griegos e indígenas en las relaciones comerciales y lo bien integrados que parecen estar, y la presencia de Emporion como mercado intermediario entre la zona del sur de Francia y Massalia y los mercados y puertos del peninsulares como Sagunto (Rodrguez 1998, 338-339).

Imagen de la Carta comercial de Emporion (datada en la primera mitad del siglo V a.C.).

Esta posición como intermediario y la oportunidad de su cercanía a las grandes riquezas comerciales que ofrecía la península hizo crecer tanto demográfica como económicamente a la colonia, creciendo su independencia de Massalia aunque esta seguirá siendo uno de sus principales mercados como podemos ver, con otra carta como la de Pech-Maho encontrada entre Massalia/Agathe y Emporion que hace referencia directa a compra-ventas con emporitanos (Beltran 2009).

En este proceso de autodefinición comercial el comercio emporitano fue enfocándose cada vez en los mercados insulares llegando a tener presencia material de áreas tan meridionales como Cádiz (García-Bellido 1994, 126). Otro ejemplo de esta en la evolución de la moneda emporitana, la cual según García-Bellido seguirá un modelo siciliano, reflejándose así una relación estrecha con esta zona (García-Bellido 1994, 43).

Esta nueva apertura comercial le llevará a estrechas relaciones comerciales con fenicios y cartagineses, relaciones que quedan plasmadas en la arqueología de Emporion. Hay un gran número de ánforas púnico-ebusitanas en la ciudad, que según B. Tang es una muestra que al menos desde el siglo IV a.C. estas relaciones ya estaban bien establecidas, aunque, personalmente, también podrían ser importadas por mercaderes emporitanos.  Para Tang otra gran muestra de estas estrechas relaciones se refuerza con la presencia de diversas casas (AmpN5 y CarM1) y unas cisternas de estructura y construcción muy similar a la fenicia(en las casas AmpN16, AmpN21 y AmpN29), que sería una muestra de una presencia permanente de algunos agentes fenicios (Tang 2005, 165). De nuevo este hecho podría ser simple influencia exterior, pero, aun siendo por fruto de influencia exterior sería es una clara muestra de unas continuadas relaciones comerciales y sociales.

Planta de AmpN5, uno de los edificios etiquetados como de estructura y construcción fenicia (Tang 2005, 217)

Sin embargo las evidencias de las estrechas relaciones aún más allá según Villaronga (Villaronga 1977, 2) las monedas de inicios del s. IV a.C. copian con claridad el modelo cartaginés, con una figura femenina (Persiforme) en el verso  y un caballo parado en el reverso.
La relación Cartago – Emporion no finaliza con una simple imitación monetaria, de hecho, el lugar con mayor concentración fuera de la península de cerámica gris monocroma producida en Emporion[1] es Cartago [Tang 2005, 166 cit. Morel J.P.(1990): "Nouvelles donnés sur le commerce de Carthage punique entre le VII siècle et le IIe siècle avant J.-C." en Carthage et son territoire. pp. 67-100.]


Muestra de las dos monedas. La primera un shekel hispano-púnico tipo tanit-caballo parado con la cabeza vuelta; la segunda la supuesta edición emporitana basada en la cartaginesa.
Todas estas evidencias arqueológicas respaldarían la afirmación de García-Bellido de que Emporion acabó estando mucho más incorporada en el mundo económico ibérico y púnico que con Massalia ya a finales del V a.C. o principios del IV a.C. (Garcia-Bellido 1994).

Estas afirmaciones invalidan por completo la extendida idea[2] de que Emporion se vio afectada por una importante recesión económica por culpa de la competencia comercial cartaginesa, especialmente a partir de la presencia Bárcida en la península. Una teoría sin fundamento alguno, basada en prejuicios culturales como el de la competitividad eternamente enfrentada entre griegos y fenicios (algo que ya se desmintió, por ejemplo en la entrada de Pitecusa).

Para finalizar, es obligatorio hablar de la gran influencia de Emporion en la península. Y es que Emporion heredaría y extendería todas la rutas y relaciones griegas que los comerciantes griegos ya tenían a inicia tenían con la costa ibérica desde el siglo VI a.C. Su relación con las poblaciones, al basarse en los intercambios será pacífica y de una ejemplar convivencia (C. Rubio también nos habla, conmás detalles, de la convivencia entre griegos e indígenas en la colonia). Y sin lugar a dudas marcó un antes y un  después para las poblaciones de su entorno, desde su  forma de organización a la económica. De hecho su moneda será copiada de forma muy extendida por el  área layetana e incluso más interiores.

La arqueología y una interpretación científica y analítica como la realizada en estos últimos años nos ha mostrado una mayor profundidad y complejidad de la realidad histórica y económica de Emporion, dejando obsoletas por completo las interpretaciones filológicas y subjetivas que dejaban a esta colonia como un asentamiento mísero e irrelevante. Las nuevas investigaciones, y cuando se alcance a descubrir y excavar la zona del puerto, muestran y mostrarán la importancia de Emporion en el contexto del Mediterráneo Occidental y sobretodo peninsular.




[1] En esta entrada, por desgracia, no he podido profundizar en las producciones artesanales emporitanas al no haber podido acceder a la bibliografía adecuada, sin embargo, uno de nuestras compañeras de Master, Maria Martín Perez, ha realizado un brillante artículo sobre la cerámica gris monocromática emporitana en su blog, artículo que recomiendo ampliamente leer (https://thalattasite.wordpress.com/2016/11/27/la-ceramica-gris-monocroma-de-ampurias/)
[2] Que podemos encontrar en numerosos blogs que probablemente han copiado la información de un muy limitado y erróneo artículo en Wikipedia.


Bibliografia:

ALMAGRO, M. (1951): Ampurias. Historia de la ciudad y guía de las excavaciones, Barcelona: CSIC, Instituto Rodrigo Caro de Arqueología y Prehistoria y Diputación Provincial de Barcelona.

DUNDABIN, T.J. (1968): The Western Greeks: The history of Sicily and South Italy from foundational of the Greek colonies to 480 B.C, Oxford Universiy Press, Oxford.

GARCÍA-BELLIDO, M.P. (1994): “Las relaciones económicas entre Massalia, Emporion y Gades a través de la moneda”, en CABRERA, OLMOS, SANMARTÍ (Coords.) Simposio Internacional de Iberos y griegos: lecturas desde la diversidad, Ampurias, 3-5 Abril de 1991, Huelva Arqueológica, XIII. pp. 115-149.

RODRIGUEZ, H. (1998); "Inscriptiones Graecae Antiquissimae Iberiae" en MANGAS, PLACIDO (Eds.). La Península Ibérica en los autores griegos: de Homero a Platón. Testimoniae Hispaniae Antiquiae II A. Madrid. pp. 335-339.

TANG, B. (2005): Delos, Carthage, Ampurias: The housing of three mediterranean trading centers. "L'Erma" di Bretschneider, Roma.

VILLARONGA (1977): The Aes Coinage of Emporion. BAR Suplementary Series 23, Oxford.


-Recursos Informáticos:

BELTRAN, F. (2009): Las cartas de plomo griegas de los siglos VI-V a.C. relacionadas con Ampurias. Universidad de Zaragoza.

martes, 6 de diciembre de 2016

La plata de Seliunte ¿Símbolo de su éxito económico?

En entrada de esta semana, como es costumbre, trataré de mostrar la economía e importancia de Seliunte, ciudad que destacó especialmente al ser una de las primeras colonias en iniciar su propia emisión monetaria, también se intentará mostrar si estas famosas monedas de plata son el gran ejemplo de su peso comercial o si bien la arqueología puede mostrarnos más y mayores evidenicas. En este  caso seguiré la linea de investigación de De Angelis abierta en Megara Hyblea y que continuó en Seliunte la cual resulta una de las más innovadoras y basadas en los datos arqueológicos tratando de alejarse de la tendencia historiográfica en las fuentes clásicas.

Una de las fortunas de Seliunte fue la interesante disponibilidad de materiales de construcción  en su territorio, algo que reducía notablemente los costes de todo tipo de construcción, especialmente las publicas que exigían materiales de buena calidad en grandes cantidades. En la actualidad se han identificado hasta cinco canteras en su territorio[1]. Tan solo el mármol debía ser importado, por los estudios materiales sea determinado que este muy probablemente provenía de la zona del Egeo, de las canteras de Éfeso o las de Paros. Este empezó a importarse hacia finales del s. VII a.C. y principios del VI a.C.

Chora de Seliunte según los estudios de De Angelis (De Angelis  2003, 213)

Se han localizado diversos centros artesanales que demostrarían el potencial económico de Seliunte. Se conocen bastante bien las producciones cerámicas de la colonia la cual se iniciaría hacia el ultimo cuarto del siglo VII a.C. Estas destacan por su colores amarillentos, crema y verdosos, produciéndose una gran variedad piezas cerámicas, terracotas y estatuillas. Todas estas de buena calidad tanto cerámica como artista (muchas se decoraban) aunque destinadas a abastecer el consumo local y de su área de influencia (De Angelis 2003, 184).

También se denota una notable producción metalúrgica local que, según De Angelis, denotarían un claro ejemplo de la participación comercial de Seliunte más allá de su área de influencia, alcanzando los intercambios comerciales Centro-mediterráneos. El material más trabajado sin lugar a dudas es el bronce, utilizado para estatuillas, vajilla, fíbulas, joyería, armas y herramientas. El hierro también fue muy utilizado aunque muy especializado en armas y herramientas. Cobre y oro también se utilizaron aunquecon menor frecuencia.
Pero sin lugar a dudas el material que más interés y debates académicos ha generado es la plata, fue utilizada para joyería pero será su uso en monedas el que genera más interés ya que Seliunte es, junto a Himeria, la ciudad que adopta más tempranamente el sistema monetario en toda Sicilia y la Magna Grecia[2].
Didracma (8,56 g) de Selinunte, datada hacia los años 530-500 a.C.

Incluso la fecha es muy discutida, mientras que algunos autores como Milne la sitúan alrededor del año 600, últimamente se cree que la fecha debe rondar el 550-530 a.C. aunque De Angelis ya advierte de que no hay suficientes evidencias y ni si quiera se ha profundizado en el estudio de las monedas de Seliunte lo suficiente como para indicar una fecha tan definitiva. De hecho llega a cuestionar también parte de las teorías sobre el objetivo de la acuñación salentina, aunque la teoría de que era para poder efectuar pagos de grandes importaciones el caso de Seliunte se enfoca bastante en que fue para la importación de materiales para la construcción de los templos, pero De Angelis afirma con gran acierto que debió ser un contexto económico mucho mayor y más allá que la simple construcción de unos templos (De Angelis 2003, 158).

Dunbabin, siguiendo la línea más clásica y filológica cree que la primigenia adopción de Seliunte del sistema monetario se debe al fácil acceso por proximidad de las colonias occidentales a la plata sur-ibérica que recorría las rutas comerciales del Occidente Mediterraneo y, por lo tanto teniendo acceso a grandes cantidades de plata de bajo coste traída por los fenicios. Sin embargo, a pesar de que se ha confirmado el origen ibérico de la plata a través de diferentes análisis, esta teoría se ha abandonado con el tiempo por la falta de evidencias arqueológicas y sobre todo por la falta de justificaciones lógicas para el uso de la moneda a nivel económico.

La propia iconografía de las monedas ha sido interpretada como una evidencia iconográfica de la económica local. La hoja de apio es interpretada no solo por la abundancia de este en la región, sino porque probablemente también ejerció un importante papel dentro de las producciones agropecuarias y los intercambios comerciales (misma interpretación dada a las espigas en algunas monedas sicilianas, diciéndose que no es más que un reflejo de la anterior gran moneda de intercambio antes de las acuñaciones), aunque en el caso del apio probablemente fue por su relevancia en las plantaciones y en el paisaje local. Los bueyes no solo han sido interpretados como la fuerza de trabajo e importancia de las actividades agropecuarias (De Angelis además resalta que el paisaje de Seliunte era perfecto para el mantenimiento de estos animales[3]) sino también como motor y fuerza de trabajo destacable en las construcciones de los templos (De Angelis, 2003: 185-187).



Diferentes emisiones salentinas donde aparece la figura del buey en  diferentes contextos. En la primera imagen un didracma (8,19 g.) datada entre 450-440 a.C. ; en la segunda un tetradracma (16,97 g) datado entre el 470-450 a.C.

La abundancia de cerámica y objetos no solo corintios y áticos, sino también de otras regiones de la Grecia Occidental además de notables restos etruscos (especialmente metálicos) y algunos fénicos (muy por debajo de los etruscos) sitúan a Seliunte como un puerto de referencia y con el que probablemente salía rentable comerciar, algo que la riqueza material desvelada por la arqueología en la ciudad y necrópolis confirma (De Angelis, 2003: 189-191). Además las monedas salentinas se han encontrado más allá de los puertos sicilianos, alcanzando polis tan destacables como Tarento, Metaponto, Kaulonia, Krotona y Terina, y, sorprendentemente en varios tesoros en Iberia (Dunbabin 1968: 326), confirmándose así un participación activa de las mercaderías y productos salentinos por las redes comerciales griegas.

Igualmente, la artesanía local no se benefició solo del comercio marino, de hecho, se han encontrado numerosos restos cerámicos de Seliunte en diferentes partes de la isla y en zonas y necrópolis de nativos sicilianos.

Seliunte, en definitiva, fue una ciudad con una gran riqueza agropecuaria que destacó por su diversas variedades de trigo, sin embargo la riqueza de la ciudad no provino solo por la oferta de este en el mercado como algunos académicos como Dunbabin solían defender (Dunbabin 1986: 221). Con la arqueología se ha desvelado un gran potencial artesanal, la función de la ciudad como nodo comercial y la destacable presencia de las mercancías salentinas en los puertos griegos en occidente y a través de las redes comerciales occidentales, una actividad comercial que sin duda alguna repercutió en un aumento de la riqueza de la colonia. Esta destacable presencia comercial ha iniciado un interesante debate respecto a cuan activa fue Seliunte en este comercio, llegando a teorizarse la existencia de unos mercaderes intermediarios los fenicios y sus enclaves comerciales y la Magna Grecia, llevando a los puertos coloniales griegos mercaderías de occidente; una teoría que aunque discutida, el mismo De Angeli afirma que tampoco se puede rechazar por completo aunque, sin duda alguna, son necesarios más estudios e investigaciones para comprender por completo el origen de la riqueza de Seliunte.



[1] La cantera de la llanura de Manuzza, la cueva de Barone (a 4km de Baglio Cusa), La Roca (o cueva) de Cusa (al sur de Campobello de Mazzara), la Cueva de Belice y Misilbesi, siendo esta ultima la más apreciada, utilizándose para metopas y esculturas. DE ANGELIS (2003): 183-184.
[2] Moneda de plata de unos  4,15 gramos.
[3] DE ANGELIS (2003):186-187


Bibliografía:

-DE ANGELIS, F. (2003): Megara Hyblaia and Selinous. The Development of Two City-States in Archaic Sicily. Oxford University School of Archaeology, Monograph 55, Oxford.

-DOMINGUEZ-MONEDERO, A. (2006): "Greeks in Sicily", en G.R. Tsetskhladze (ed.) Greek Colonisation. An Account of Greek Colonies and Other Settlements Overseas. Vol. I. Leiden. 253-357.

-DUNDABIN, T.J. (1968): The Western Greeks: The history of Sicily and South Italy from foundational of the Greek colonies to 480 B.C, Oxford Universiy Press, Oxford.



Carlos Palacín Copado

martes, 29 de noviembre de 2016

Megara Hyblea. Una colonia modelo en economía agropecuaria.

En la entrada de esta semana se tratará de mostrar el potencial económico de Megara Hyblea, una modesta colonia en la que, a pesar de los abundantes restos arquitectónicos y urbanos, el estudio de sus actividades y economía ha sido ignorado durante años y se ha descrito vagamente a través de los clásicos. Por desgracia a penas se la puede contextualizar en la geopolítica colonial, algo que intentamos mostrar cada semana, debido a su débil presencia y actividad política en la Sicilia arcaica y el consecuente silencio en las fuentes; pero como veremos los innovadores estudios y análisis para poder comprender como funcionó la economía de Megara Hyblea, especialmente los del doctor Franco De Angelis, resultan de gran interés y ejemplares[1].

Aunque Dominguez- Monedero asegura que Megara Hyblea disponía de un gran territorio fértil disponible, -aunque no llegaran a explotarlo del todo (Dominguez-Monedero 2006, 278-279) esta afirmación no está- para nada evidenciada en los documentos.

De Angelis intenta hacer un profundo estudio de la población y el territorio a través de los restos arqueológicos y de la escasa evidencia literaria conservada respecto a Megara Hyblea. Tan solo la nombran Polyanios y Tucidides, pero quien si nos ofrecerá algo más de información será Estefanos de Bizancio en su “Ethnica”, pero sin poder contextualizar sus fuentes ni base de esta. Viendo esta precaria situación bibliográfica, sin duda alguna, la única fuente útil e interpretable es la arqueología, tal y como hará De Angelis (De Angelis 2003, 75). Una forma de delimitación será a través de restos funerarios y tomando referencia de sus ciudades vecinas, Leontinoi y Siracusa[2]. Esto le llevará a delimitar un territorio de hasta 400 km² de una resaltable riqueza económica como veremos.

Mapa donde se delimita los extensos territorios de Megara Hyblea en base a los estudios de De Angelis (De Angelis 2003, 74)
Curiosamente los primeros indicadores de la presencia griega en la zona están estrechamente relacionados con el inicio de la explotación de las canteras del lugar. El territorio de Megara Hyblea destacó afortunadamente por una importante riqueza cantera[3]. La primera en ser explotada, y una de las más exportadas, fue la roca volcánica, especialmente como bordillos de calle hacia la mitad del siglo VII a.C. (De Angelis 2003, 75) y piedras de molino; algo potenciado por la proximidad de la fuente a la colonia (tan solo 10 kilómetros). Otra de las canteras que dio potencial a Megara Hyblea es la situada en Intagliatella, de piedra caliza blanca, aunque ésta ha desaparecido debido a la expansión industrial actual impidiendo estudios al respecto (algo  ya presentado en la entrada de esta semana de M. Ruiz).

No solo tendría suerte con los recursos geológicos, por su territorio pasaban diversos ríos, destacando el Anapo, que regaban las tierras de Megara Hyblea sin problemas, que combinado con la gran fertilidad de sus tierras volcánicas daban un gran potencial a la producción agraria de la colonia. No hay ninguna evidencia que pruebe cuanta tierra era cultivada por los colonos, pero sí podemos saber mediante los estudios geológicos qué porcentaje de su territorio era cultivable, De Angelis se declina hacia el estudio con un porcentaje más “medio”[4] señalado por Pollastri del 78%. Calculando unas 31.200 hectáreas cultivables y suponiendo 3 o 4 hectáreas por persona para poder abastecerlos,  De Angelis llega a la conclusión de que el territorio de Megara Hyblea podría haber llegado a mantener a una población de hasta 39-52.000 habitantes. Viendo que la ciudad llegó como mínimo a las 2275 personas, se puede afirmar que la ciudad estaba abastecida sin problemas y debió tener un excedente considerable (aunque no toda la tierra cultivable fuera cultivada). Se han conservado cinco grandes silos al norte del ágora que sin duda permitieron guardar enormes cantidades de trigo y sus excedentes (De Angelis 2003, 84-85).

No solo se produciría grano y alimentos, las excavaciones francesas publicadas en 1975 demostraron diversas antiguas plantaciones de vid (De Angelis 2003, 86)

A mediados del siglo VI a.C. comienza a aparecer mármol en los restos arqueológicos, tanto en esculturas, el templo y algunas tumbas (De Angelis 2003, 83). Todo este mármol venia importado desde la isla de Paros y/o Naxos demostrándose así que la ciudad tenía suficiente riqueza como para permitirse esta clase de materiales de importación.

Cerca del ágora de la ciudad se encontró muy probablemente un centro artesanal de metalurgia que produjo buena parte de los materiales metálicos de la colonia. Solo se han encontrado objetos metálicos en contexto funerario, de los estudios de la necrópolis se ha extraído una pequeña variedad de metales siendo el más abundante el bronce, seguido por la plata, el hierro, oro y cobre. Los objetos más comunes en bronce eran elementos de complemento como fíbulas, anillos, collares y botones, aunque también se han encontrado espadas, cuchillos de hierro, puntas de flecha y agujas. La plata y el oro destacarían en pendientes y anillos. De las tumbas documentadas muchos menos de la mitad contienen objetos de metal, esta exclusividad estuvo claramente potenciada al depender Megara Hyblea de la importación de todo tipo de metales de los cuales carecía su rica tierra[5]
  
Se han localizado dos centros de producción cerámica, ambas del s. VI a.C. junto a las murallas de la ciudad. Estarán centrados en la producción de objetos para consumo local como lámparas, vajilla, figuras, etc. Siguiendo un modelo bastante corintio aunque en la última etapa (650-600) producirán simples cerámicas sin decoración.
Figuritas de cerámica producidas localmente en Megara Hyblea
Por los cientos  de pesas de telar encontradas en casas de Megara Hyblea por Villard en 1951 algunos autores han pensado que probablemente fue un importante centro productor de textiles de lana. Sin embargo De Angelis se mantiene escéptico al no haberse publicado ninguna de estas y no haber aparecido pesas de telar en posteriores excavaciones.

Otra supuesta gran producción de Megara Hyblea es la miel, algo extendido por algunas fuentes clásicas y que ha contagiado muchas obras contemporáneas. De hecho Dunbabin (Dunbabin 1968, 221) llega a afirmar que la miel de Megara Hyblea era reconocida como una de las mejores del Mediterráneo, dejándose llevar por los clásicos. De Angelis critica con dureza este comportamiento ya que los yacimientos en la colonia hasta la actualidad no han aportado ni una sola evidencia de una supuesta producción de miel local (De Angelis 2003, 95).

Habiendo visto tan al detalle la producción y economía local es evidente que Megara Hyblea disponía de un gran potencial agropecuario y facilidades para materiales constructivos, pero no alcanzaría un gran desarrollo artesanal y falta de producciones de alto valor comercial como para desarrollar una buena economía incipiente a nivel regional. Prueba de ello es la carencia de una moneda propia (como vimos en otras entradas, como Naxos y Tarento, este es un elemento fundamental para determinar cuándo una colonia tiene una mínima presencia en las redes comerciales mediterráneas), de hecho ni si quiera se observa que utilicen monedas de otras ciudades cercanas.

Sin embargo el hecho de que carezca de moneda o de importantes producciones de mercaderías de alto valor comercial no significa que no participara en el comercio e intercambios en la región o en las redes comerciales mediterráneas. De Angelis resalta que no hubo intercambios con nativos sicilianos de la región ya que la demanda de estos estuvo copada por las producciones leontinas y siracusanas (De Angelis 2003, 88-89). La mayor evidencia de comercio en Megara Hyblea son las importaciones cerámicas y aunque supuestamente se ha extraído numerosos restos de esta De Angelis duda de la calidad de muchas de las publicaciones al respecto, llegando a tildarlas de:

 “much has only been published in cursory fashion” (De Angelis 2002, 89).

Los datos,  aunque reanalizados e interpretados por De Angelis, no aporta mucha novedad, mostrándose unos patrones muy clásicos con clara superioridad de las cerámicas corintia y ática (esta última a finales del s, VI a.C.).
Ejemplo de un aryballoi corintio importado en Megara Hyblea donde están representados Atenea y Hercules (s. VI a.C.)

Nos encontramos por lo tanto ante una colonia modelo en materia de economía y desarrollo agrario, con grandes extensiones de fértil tierra cultivable, un importante abastecimiento de agua y con tierras de pastoreo amplias. Incluso con fuentes de materiales de construcción cercanas y de buena calidad. Por desgracia tuvo un importante déficit de metales y también tuvo que importar el mármol en cuanto comenzó a crecer y querer obtener objetos u edificios de prestigio, limitando así el gran potencial de Megara Hyblea como polis  y ni si quiera pudiendo desarrollar un fuerte artesanado a causa de esas carencias. Sin duda alguna participó en las redes comerciales mediterráneas teniendo intercambios con Etruria, fenicios y sobretodo con la Grecia Continental pero bastante restringidos al intercambio de sus no pocos excedentes agropecuarios a cambio de materiales de prestigio como metales, perfumes y mármol, generándose así una balanza comercial no suficientemente beneficiosa generar riqueza en la colonia.



[1] Un autor que destaca por una gran investigación y calidad de análisis que contrasta notablemente frente al gran vacío bibliográfico y documental que el mismo De Angelis denuncia en su obra.
[2] No lo expondré en esta entrada ya que ocuparía bastante espacio y nos desviaría del objetivo del trabajo, resaltar la economía de Megara Hiblea, sin embargo vale la pena resaltar su interesante estudio reprobado por otros conocidos académicos como Domínguez-Monedero. DOMINGUEZ-MONEDERO (2006): 76-78.
[3] No así mineral, debiendo importarlo como veremos a continuación.
[4] Según las fuertes que aporta, el AHÍ (Admiralty Naval Inteligence Division, Italy) señala que entre un 50-70%; Pollastri 78% y Milone el 95%. DE ANGELIS (2003):81
[5] La plata muy probablemente era importada de la misma Grecia Continental. DE ANGELIS (2003): 84



Bibliografia:

-DE ANGELIS, F. (2003): Megara Hyblaia and Selinous. The Development of Two City-States in Archaic Sicily. Oxford University School of Archaeology, Monograph 55, Oxford.

-DOMINGUEZ-MONEDERO, A. (2006): "Greeks in Sicily", en G.R. Tsetskhladze (ed.) Greek Colonisation. An Account of Greek Colonies and Other Settlements Overseas. Vol. I. Leiden. 253-357.

-DUNDABIN, T.J. (1968): The Western Greeks: The history of Sicily and South Italy from foundational of the Greek colonies to 480 B.C, Oxford Universiy Press, Oxford.


Carlos Palacín Copado.

domingo, 20 de noviembre de 2016

De granero de Corinto a potencia económica y política mediterránea. Siracusa y el éxito colonial griego.

En esta entrada, como es costumbre,intentaré mostrar las características comerciales de la colonia y las relaciones de esta con su metrópolis además de rasgos de su importancia geopolitica. En el caso de esta semana, Siracusa, nos encontramos ante una compleja colonia la cual alcanzará un gran poder en el área centro-mediterránea. En esta entrada intentaré dejar claro su interesante y cuestionada interrelación y su interdependencia económica; además de tratar como Siracusa logró alcanzar esa situación y como la gran mayoría de teorías están basadas en una interpretación de los clásicos más que en unas muy escasas informaciones arqueológicas.

Siracusa, como ya hemos visto en la entrada de C. Rubio, fue fundada con un objetivo claramente agrario[1], sin embargo, su fundación vino acompañada de variaciones comerciales y crearía importantes cambios geopolíticos en el Centro Mediterráneo. Las primeras piezas corintias en el occidente mediterráneo (en Taras, Etruria y especialmente en Pitecusa) coinciden en el tiempo con la fundación de Siracusa al igual que las primeras imitaciones locales de este estilo cerámico; muestra de las variaciones comerciales con la aparición de Corinto como nueva hegemonía comercial.

El crecimiento de Siracusa irá muy ligado al desarrollo de Corinto durante los primeros siglos de la colonia.

De finales del siglo VIII a.C. a mediados del VI a.C. la producción y exportación fue pujante y dominante en los mercados occidentales nos solo por la calidad de la cerámica sino también sino también por los perfumes y aceites perfumados  que estas transportaban (como los pequeños aryballoi y alabastra), ambos producidos en la misma ciudad de Corinto (Salmon 1984: 115).


Ejemplo de aryballoi corintio pequeño que originariamente seria contenedor de perfume o aceites perfumados también producidos en Corinto.
“Corinth was the chief industrial state in Greece” (Dunbabin 1968: 227)[2]
Sus comerciantes buscarán en los mercados hierro y metales por la ausencia de estos en la Grecia Continental al igual que hicieron (y aún hacían) los eubeos en Etruria y Elba, tal y como se denota con la abundante presencia de cerámica corintia en esas áreas, aunque a diferencia de los eubeos no tendrán dependencia de la importación de cobre al tener acceso cercano a este (la cual cosa nos explicaría el porqué de la ausencia de restos corintios en Chipre.

Pero sin ningún lugar a dudas su gran carencia fue la dependencia de alimentos, esta búsqueda de fuentes de abastecimiento se denota en la bibliografía clásica, en la cual se llega a poner en la misma altura que el abastecimiento en Atenas. Salmon llega a situarla como la gran competencia de Atenas en el mercado mediterráneo del trigo. Siracusa sería una de sus mayores abastecedoras de grano, muestra de ello es el regalo de Hieron I de Siracusa (478-466 a.C) a un notable de Corinto, Arquiteles, por ayudarle económicamente durante una crisis política, este regalo destacaría por ser un gran cargamento de grano (Atenodoro 23 E-232/3)[3].

El potencial de Siracusa como productora agraria es bien conocido a través de las fuentes clásicas citado desde Estrabón hasta Cicerón.
"The city became very prosperous because it had both excellent natural harbourage and an extraordinarily fertile territory" (Strabo VI, 2.4)
La fundación de sus “subcolonias”, Acrae, Casmenae y Camarino reflejan los intereses de su metrópolis, Siracusa. Fueron fundadas en tierra a excepción de Camerino y probablemente carecieron de independencia alguna, estas muy probablemente tenían el objetivo de asegurar el control del rico territorio agrario en beneficio de Siracusa (Domínguez-Monedero 2011: 286).

Dirección de la expansión de Siracusa con el objetivo de controlar las ricas tierras agrarias de su periferia (Domínguez-Monedero 2011: 286)

De hecho la misma expedición ateniense a Sicilia que marcaría la derrota de Atenas en la Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), fue en parte motivada para tratar de frenar el abastecimiento de grano a la Península del Peloponeso reconociendo que este bloqueo afectaría especialmente a Corinto (Tucídides III 86.4)[4]. La importancia de Corinto en estas redes de materias primas agrarias se refuerza muy probablemente al actuar esta como redistribuidora de  trigo proveniente de occidente entre las ciudades de Grecia Continental.

Existen estrechas relaciones entre la colonia y la metrópolis atestiguada por embajadas y colaboraciones políticas, algo que se reforzaría con estas interrelaciones económicas (estos intercambios e interdependencias del trigo meterán a Siracusa en la Guerra del Peloponeso sin buscarlo), un ejemplo de ello es la petición de ayudar en el contexto de las Guerras Médicas (481 a.C) a Gelón de Siracusa (Herodoto VII, 153.1; 157-82).

Salmon discrepa de esas estrechas relaciones afirmando que dependiendo de la fuente se observa una mayor relación entre la colonia y la metrópolis, cita a Dunbabin (Dunbabin 1968: 244), quien sugiere que la tardía llegada de la cerámica ática a Siracusa sería por la estrecha relación comercial entre estos; Salmon afirma que no se han publicado suficientes materiales de Siracusa para decir esto y si eso fuera verdad la explicación sería que los mecanismos de distribución serían fuertes más que el hecho de que los siracusanos prefieran comprar a los corintios.
"Sentiment is not likely to have affected comercial judgement" (Salmon 1984: 388).

Cerámica corintia encontrada en la necropolis de Fusco, en las cercanías de Siracusa.

Sin embargo para Kagan los beneficios del sistema colonial corintio, beneficiaban tanto a las colonias como a la metrópolis. No solo por los intercambios con productos manufacturados sino por las ayudas militares mutuas en tiempos de crisis, además las colonias ayudarían a reforzar la figura de Corinto como gran intermediario comercial en las redes centro-mediterráneas.
"Such adventages made it no less desirable for the colonies than for the mother city to continue the close relationship". (Kagan 1958:18).

También se observa la relación política al marchar al exilio destacados personajes políticos a Corinto, como fueron el Rey Ducetios, Dionisio II entre otros.(Sanders 1987: 26)

Salmon sin embargo pone el ejemplo de la campaña ateniense 415-413 a.C para señalar que a pesar de que parezca natural la solicitud de ayuda a Corinto “por su relación” como dice Tucídides (Tuc. VI. 88.7), probablemente la intervención de Corinto fue tan decisiva y fuerte más por el odio a Atenas que por preocupación hacía su colonia. Además que muchas llamadas de Corinto a Siracusa no fueron respondidas, algo que Salmon ya avisa diciendo que la relación entre Siracusa y Corinto ya era poco definida desde sus inicios. (Salmon 1984: 388-394).

Con la cada vez más limitada política de Corinto y con una Siracusa cada vez más fuerte a causa de las políticas de Gelón[5] y posteriores tiranos las relaciones entre las dos ciudades fueron desapareciendo a la vez que Siracusa se hacía con el poder político de la costa oriental siciliana y con la hegemonía en toda la isla. En palabras de Dundabin, Siracusa era la única ciudad que tenía una flota suficientemente notable como para ser mencionada por las fuentes clásicas, además de una demostrada hegemonía terrestre que mantuvo a ralla a las veteranas tropas de Atenas y que luego le permitió acceso y control de las importantes rutas comerciales insulares (Dunbabin 1968: 199-201).


Amplio territorio controlado por Siracusa a inicios del s,V a.C. (Domínguez-Monedero 2011: 286)

Con Dionisio I (405-367 a.C), Siracusa se verá relanzada como potencia hegemónica en el Occidente griego (Sicilia y Magna Grecia). Esta hegemonía y su dinámica política y militarismo activo le hará ganar enemigos externos, especialmente Cartago, cosa que a la vez le hará estandarte del panhelenismo (Sanders 1987: 125).

Por desgracia no hay muchos que con evidencias arqueológicas muestren esta hegemonía económica que le llevaría a fricciones con Cartago (Consolo Lagher 1996: 41-49). Tampoco de las colonias que Dionisio I fundó en Italia y en el Adriático[6], zonas donde la influencia siracusana era bien tangible según las fuentes clásicas (Consulo Lagher 1996: 188-189).
Dionisio, el tirano siracusano decidió fundar ciudades  en el Adriático lo hizo con el propósito de controlar el mar llamado Jóneo, con el objetivo de asegurar la navegación hacia Lepiro y poseer ciudades donde poder atracar las naves. (Diodoro Siculo XV 13.1).
Hay bastantes debates sobre los proyectos de Dionisio I y si este era tan solo con el objetivo de recolocar en el trono  hepirota al rey moloso Alceta, exiliado en Siracusa. O si además también tenía la voluntad de asegurar las rutas en el adriático hasta entonces infestadas de piratería en unas rutas comerciales por las cuales pasaban ricas mercaderías de lujo y numerosas materias primas provenientes de occidente que iban a abastecer la Grecia Continental como caballos vénetos, estaño, ambar y grano de la zona de Pádua, lo cual era intercambiado por materias manufacturadas (Monte 2011: 56).

Para Monte todos estos movimientos políticos incluidas las fundaciones no serían más que un complejo proyecto para estabilizar una rica área comercial de las cuál se aprovecharía con esas nuevas colonias (Monte 2011: 57).

Sin embargo la carencia de estudios arqueológicos nos limita a aceptar fríamente las explicaciones de clásicos como Diodoro Siculo y Estrabón. Sin embargo, las posteriores políticas y tendencias de otros tiranos, nos indican una clara preocupación por controlar el mar y frenar la cada vez mayor presión cartaginesa, llegando a liderar las siguientes cuatro guerras Greco-cartaginesas (406-397, 382-368, 345-341, 315-388). Alcanzando complejas alianzas con galos, Cirene y el Egipto Ptolemaico destacando la gran campaña de Agatocles en África y el mismo asedio a Cartago entre el 311 y el 308 a.C. (Consolo Lagher 1996 pág. 151-152).

Su hegemonía y poder militar a partir de la muerte de Agatocles se debilitará, siendo incapaz de mantener las polis sicilianas que una a una se desvincularán de Siracusa. La hegemonía política será relevada por Epiro, y, tras la derrota de Pirro I, por Roma quién logrará el control de toda Sicilia en la Primera Guerra Púnica (264-241 a. C.) y en la Tercera (149-146 a. C.) derrotará definitivamente a la gran rival, Cartago.

Como se ha podido observar, buena parte de la información, especialmente del periodo helenístico, proviene de fuentes historiográficas más que arqueológicas, aunque G. Monti hace referencia a algunos estudios arqueológicos (aunque sin entrar a analizarlos) libros de importancia respecto la historia de Siracusa están basados en  interpretaciones escritos clásicos y numismática. De hecho sorprende que autores de los 80 como Salmon sean más críticos y cuestionen las fuentes con mayor dureza que otros más modernos. Es imposible y absurdo entrar a cuestionar la importancia geopolítica hegemónica de Siracusa, pero la falta de referencias arqueológicas de esas ocupaciones militares en otras polis, materiales comerciales en la misma Siracusa, entre otros restos en el occidente griego que evidencie esa influencia siracusanas nos puede hacer cuestionar hasta que punto las fuentes pueden haber exagerado y los autores modernos engrandecer y magnificar aún más su importancia basándose solo en suposiciones filológicas. 






[1] Aunque hay presencia de cerámica corintia anterior a la fundación de Siracusa, esta es demasiado anecdótica y insuficiente para afirmar una muy altamente improbable fundación comercial.
[2] Aun así, como todo sistema político-económico de la antigüedad, Corinto era plenamente agraria a pesar de ser uno de las principales industrias griegas, siendo los complejos industriales/artesanales solo una pequeña fracción de la producción y exportación corintia.
[3] Salmon comenta que aun siendo una noticia falsa, esta demostraría el alto valor del grano para los mercados de Corinto, ya que Hieron I se decidía a recompensar de esta forma una gran ayuda.
[4] Salmon hace estudios sobre la producción agraria de Corinto y sus carencias alimentarias respecto a su población. (Salmon 1984: 130-131).
[5] Como los desplazamientos demográficos y de artesanos hacia Siracusa y capitalización de esta.
[6] Citadas en las fuentes como Lissos, Issa, Pharos, Ancona y Adria. 


Bibliografía:

CONSOLO LANGHER, S.N. (1996): Siracusa e la Sicilia Greca: Tra età arcaica ed alto ellenismo. Società Messinese di Storia Patria, Messina. 

DOMINGUEZ-MONEDERO (2006): "Greeks in Sicily", en G.R. Tsetskhladze (ed.) Greek Colonisation. An Account of Greek Colonies and Other Settlements Overseas. Vol. I. Leiden. 253-357.

DUNDABIN, T.J. (1968): The Western Greeks: The history of Sicily and South Italy from foundational of the Greek colonies to 480 B.C, Oxford Universiy Press, Oxford.

KAGAN, D. (1958): Polithics and Policy in Corinth, 421-336 B.C. University Microfilms International, Michigan.

MONTE, G. (2011): La dynasteia di Dionisio I di Siracusa política ed economica. Tesi di Laurea: Università degli studi di Palermo, Palermo.

SALMON, J.B.(1984): Wealthy Corinth. A history of the city to 338 a.C. Clarendon Press, Oxford.

SANDERS, L.J. (1987): Dyonisius I of Syracuse and Greek Tyranny. Croon Helm, New York.



Carlos Palacín Copado